jueves, 17 de julio de 2008

Estrategias de Evaluación

AUTOEVALUACIÓN DE PROCESOS, CONOCIMIENTOS, ACTITUDES Y PRODUCTOS.
Una actividad académica de aprendizaje exige que el estudiante reconozca y valide conscientemente: el proceso que lleva a cabo para ejecutar el ejercicio, los conocimientos y resignificaciones que construye; las actitudes y valores que adquiere, y los productos, materiales y artefactos que elabora.
Un proceso, es un curso de acción progresivo, constituido por una secuencia de actividades estructuradas en forma de fases, etapas o estadios, al cabo de los cuales se producen transformaciones o cambios que generalmente permiten alcanzar la meta.
Se entiende por conocimientos los significados y las reestructuraciones que se construyan durante el desarrollo de una actividad académica de aprendizaje en virtud de la interacción entre los conocimientos existentes en la estructura cognoscitiva del individuo y la información nueva con la cual él entra en contacto.
Una actitud es una predisposición mental durable de un individuo que le permite reaccionar inmediatamente a favor o en contra, pero de manera consistente, hacia un estímulo exterior.
Finalmente, se denomina producto y artefacto el material escrito y los objetos que, como evidencia de logro, ha elaborado el estudiante con los aprendizajes adquiridos en el proceso.
Procesos, conceptos, actitudes y productos deben ser motivo de reflexión sistemática con el fin de autodiagnosticar logros, necesidades, fortalezas y debilidades. Este ejercicio servirá de base para escribir una autoevaluación y formular un plan de mejoramiento y cambio que es lo que se llama autorregulación.
Como se puede observar, la actividad académica de aprendizaje tiene su dinámica propia por cuanto los procesos promueven en el estudiante un acto cognitivo que genera aprendizajes significativos con los cuales se elaboran productos y artefactos y se adquieren o modifican actitudes y valores.
La autoevaluación, entendida como una oportunidad de aprendizaje donde el estudiante se cuestiona a si mismo; juzga objetivamente y constructivamente su propio trabajo y sus propias realizaciones; reconoce las causas internas de sus aciertos y errores; y adopta estrategias para mejorar los primeros y corregir los segundos, es un componente insustituible del aprendizaje autónomo.
La autoevaluación comprende tres fases: autorreflexión, autodiagnóstico y autorregulación.
La autorreflexión tiene sentido retrospectivo y mediante un ejercicio de comparación y contraste pretende hallar coherencia de los resultados a la luz de la teoría y de los procesos e instrucciones. Concretamente permite medir el grado en que los resultados internos y externos (escritos, orales, materiales ) traducen las intenciones de la actividad; incorporan las teorías, experiencias y observaciones de otros; demuestran el aprendizaje de procesos, de conocimientos, de habilidades y destrezas, de actitudes y valores y de hábitos y modelos mentales; revelan el esfuerzo empleado para ejecutar la tarea de manera coherente y significativa; dar cuenta del aprendizaje acumulado aportando nuevos marcos y nuevo sentido para la acción dentro del natural contexto de tensión y conflicto entre lo real y lo posible.
La autorreflexión bien llevada conducirá fácilmente al autodiagnóstico de necesidades, esto es, a identificar todos aquellos factores intrínsecos y extrínsecos que dificultan o que contribuyen a mantener las inconsistencias que presentan los resultados del proceso de aprendizaje.
La autorregulación es la acción remedial que emprende el estudiante para satisfacer las necesidades y resolver los problemas identificados. Pues no es suficiente señalar las dificultades y obstáculos que nos asedian, es menester proponer vencerlos y superarlos lo cual implica esfuerzo, voluntad y convicción.
En síntesis, la autoevaluación persigue acrecentar la autonomía o racionalidad del estudiante y trata de conseguirlo, interpretando la actividad académica de aprendizaje como problemática porque los fines que persigue, las relaciones intrapersonales e interpersonales que crea y la forma de vida social que ayuda a construir, pueden apoyar o impedir el progreso y el cambio auténticos.
Por otra parte, también busca el cambio de los estudiantes estimulando y promoviendo el conocimiento de si mismos que no sólo les facilite percibir sus creencias y formas de hacer las cosas, sino que también los libere de ideas erróneas y prácticas equivocadas que han heredado de la tradición y la cultura.
En consecuencia, el estudiante debe desarrollar la habilidad de autoevaluación y habituarse a hacerla permanentemente antes de someter los documentos elaborados a la crítica de un compañero de clase, del pequeño grupo de trabajo y de su profesor.

1 comentario:

José Manuel Rueda Villalba dijo...

Excelente Documento e importante su aplicación para mejorar los procesos de aprendizaje.